
Señor R
Si bien las ideas conspirativas que mentan la existencia de un poder “el verdadero” por detrás del poder visible para dar cuenta de todos los hechos de la realidad no son nuevas sino que son tan antiguas como la psicosis, lo que es decir que son tan antiguas como la humanidad misma, hoy, tal vez con el combustible proveniente del hecho de que estamos enterados de los atentados al World Trade Center, se reavivan las ideas de “autoatentados”, o “atentados motivados y/o permitidos” por aquellos que aparecerían, ante las miradas ingenuas del común de la gente, como las víctimas de esos hechos: o sea, que el gobierno de los EEUU, o el “poder verdadero” por detrás del gobierno de los EEUU, planeó y ejecutó el atentado a las Torres Gemelas.
A través de la historia podía ser una epidemia, una mala cosecha o la muerte “inexplicable del ganado” la que motivaba a la gente del común a buscar alguna “explicación” a la desgracia sufrida, lo que solía culminar con una caza de brujas ( o caza de judíos, de histéricas, o de alguna otra minoría que pudiera oficiar como “chivo expiatorio”, o en realidad, como “adjudicatario de culpas” ). Pero era por lo general el poder mismo, o alguna de sus facciones, los que sacaban provecho de la propensión de las masas a no tolerar pasivamente ni el azar ni la fatalidad ni las desgracias que no pudieran explicar: así, una determinada casa que aspiraba a barrer con su competencia por el gobierno del comercio de la ciudad, podía acusar a la otra de brujería, de traer la peste negra, de la sequedad de las ubres o de la pérdida de las cosechas. Si unían esa mentira a alguna media verdad, o semi verdad incomprobable pero verosímil para los valores de la época y que pudiera alimentarse del mismo material en el que medran los prejuicios, los celos y la envidia ( un enriquecimiento – dato cierto - “demasiado rápido e inexplicable” – dato incomprobable – y la envidia que esto provoca, y sabido es lo poco valora la mirada envidiosa el esfuerzo ajeno – podía deberse “sin duda” a tratos con Satán o con sus representantes en la región ), y si como broche de oro se conseguía que alguna autoridad como la iglesia refrendara la especie, el éxito en la empresa de desbancar al rival estaba prácticamente asegurado.
Pero a diferencia de lo que señala la tradición en la materia, en la actualidad suelen ser otros los que cultivan y difunden las ideas conspirativas: por un lado, sectores marginales socialmente, alejados del ejercicio efectivo del poder los que buscan en las oscuras trastiendas, para los no iniciados, las manos seguramente enjoyadas que manejan los hilos de los gobernantes y de los poderosos, devenidos marionetas de esos personajes, nuevamente oscuros por ocultos. Por otro lado, algunos “estudiosos” o “profesionales”, también marginales, que encuentran en la materia temas apropiados para tentar el éxito editorial sin tener que recurrir a los manuales de autoayuda. Ambos grupos coinciden en que ellos pueden ver lo que los demas no pueden ( o no quieren, o no se atreven a ver ), y que están dispuestos a difundirlo, gratuitamente o a un módico precio.
Así, una epidemia en alguna remota región de África no se explica por razones pedestres como la ausencia en la región de agua potable, ni por las parasitosis endémicsa ni por el hambre ni por la pobreza ni por la guerra tribal continua ni porque la explotación colonial aún persiste y fomenta y acrecienta todos y cada uno de esos males, ni tampoco por la explicación popularmente aceptada de que el brujo de la aldea está enojado con sus coterráneos por la ruptura de algún tabú: la “explicación” será que algún Laboratorio ( de dueños millonarios y seguramente ciudadanos de EEUU o de algún país de la U.E. ) está haciendo experimentos con la población en los cuales ensaya un virus para esparcirlo luego por el resto del mundo ( “resto del mundo” significa, dentro de esta concepción “países cuyos habitantes podrán comprar la vacuna, el remedio, el paliativo o lo que fuera necesario para no ser víctimas de la epidemia” ), para poder venderles luego la vacuna, el remedio, el paliativo o lo que fuera necesario para no ser víctimas de la epidemia de la que los Laboratorios ya cuentan con abundante stock. Los medios serán los cómplices necesarios de la componenda, esparciendo el miedo a la par que la desinformación, para que los ciudadanos corran a comprar la vacuna, el remedio, el paliativo o lo que fuera necesario para no ser víctimas de la epidemia. También los políticos, cómplices de las corporaciones, harán su parte y aprovecharán el pánico para imponer medidas de control social mas estricto que las vigentes, medidas que sin el acicate de la posibilidad cierta ( porque ¿ cómo no va a ser cierto si salió en la tele ? ) de ver los órganos internos reducidos a una gangrenosa gelatina verdosa y temblequeante ( tal parece ser el efecto del temible “virus GWB” sobre el cuerpo humano ) jamás serían aceptadas por la ciudadanía.
Las “teorías conspirativas” tienen respuesta para todo ( esa es a la vez una de sus características distintivas, la cual puede usarse como piedra de toque para saber si estamos ante una opinión o ante una “teoría conspirativa” ) pero a la manera en que suelen tenerlas las señoras que aparecen en programas de cable para hablarnos de la relaciones (¿?) entre nuestro número de documento, las vibraciones del aura, el color de nuestra ropa y las energías siderales. Pero mas interesante aún es que también tienen respuestas para lo que nadie pregunta: por ejemplo, la “misteriosas” líneas de humo o de vapores que aparecen en el cielo diurno, no son el resultado de la condensación en minúsculos cristales de hielo a grandes alturas del vapor de agua proveniente de los gases de escape de los aviones, no, son la “prueba” de que los malvados dueños de los Laboratorios ( los mismos del “virus GWB” ) nos rocían con sus productos. O de que nos rocían con esterilizadores para reducir la población. O… ( completar con lo que corresponda ). Por eso muchas veces una conversación con una persona que es portadora de una teoría conspirativa comienza con la frase “¿ alguna vez se puso a pensar en por qué…?”
Ante tal conjunto de “ideas”, complejo, cerrado y con capacidad de asimilar objeciones tan arbitraria e infinita como su capacidad para rechazarlas ( de acuerdo a la capacidad intelectual del portador ) no puedo menos que pensar en la idea de estado absoluto y omnipotente que se presentaba en “1984”, un estado tan poderoso que los que luchaban contra él le resultaban funcionales, lo supieran o no, tan omniabarcativo que hasta los que creían ser traidores encontraban su lugar, lo supieran o no, en la maquinaria estatal.
“1984” era uno de los libros preferidos de mi padre ( junto con los de Kafka, de Poe, El Quijote y La Divina Comedia ). Lo leí por primera vez, creo, antes de entrar en la adolescencia ( hablo de fines de los años 50, cuando el año del título parecía aún mas lejano que el año 2000 ) en una edición de tapa dura que, mudanzas y divorcios mediante, ya no conservo. Para los jóvenes de hoy pensar en que hubiera un tiempo en el que uno de los primeros contactos con el relato de la sexualidad se pudiera dar a través de una novela es inimaginable, pero así era. Eso fué “1984” para mí, entre otras cosas igualmente memorables. También fué el primer contacto con el relato de la tortura sistemática administrada por el estado, porque si bien en alguna serie o en alguna película se mostraba que “los malos” podían golpear a una persona atada a una silla, o quemarlo con un hierro al rojo para “obtener información”, ( “los buenos” lo eran porque, entre otras cosas, en caso de necesitar “información” jamás pasaban de la amenaza o de una trompada para obtenerla ) el uso de la tortura para producir la destrucción física, moral y mental de una persona como un objetivo en sí mismo era una idea ajena a casi todos nosotros en esa época de irrecuperable ingenuidad. Pero también fué el primer contacto, y a eso quiero referirme específicamente ahora, con la idea de la que un estado pudiera constituírse como la “imposibilidad de un afuera” del poder, o sea, un estado que pudiera ubicarse a ambos lados del mostrador, una idea terrible que cuya sombra aún hoy me acompaña.
Cada vez que pienso en ese tipo de poder, me pregunto: si los “poderes en las sombras” son tan poderosos ¿ cómo permiten que personas comunes y corrientes, personas que cuentan con los mismos medios materiales e intelectuales que cualquiera de nosotros ( detalle que ellos mismos no se cansan de repetir ) sean capaces de descubrir una verdad en la que los entes mas poderosos del mundo invierten tantos recursos para que permanezca oculta ? ¿ son esos entes omnipotentes a la vez que imbéciles, como algunos de los dioses de Lovecraft ? ¿ O será tal vez que esos “privilegiados” involuntarios que son capaces de ver y de reconocer lo que otros prefieren ignorar o desconocer pueden hacerlo porque esos “poderes” lo permiten ?. Tal vez con ello terminan siendo funcionales al poder, al ayudar a poner al descubierto a aquellos descontentos que de otro modo quedarían fuera de la observación del poder, como sucede en la pesadilla de “1984”. Porque ¿ quién nos puede asegurar que esos que difunden la revelación de las terribles cospiraciones de las que somos víctima el común de los mortales no son en realidad agentes, concientes o no, de esos poderes a los que dicen combatir ?
¿ Tenemos alguna garantía de que eso de “descubrimos” o que difundimos a partir de de lo que comunican los descubridores de esos secretos, es algo cierto o que es solamente una mentira que les resulta útil ? Peor aún, supongamos que esos que difunden las terribles conspiraciones no mienten, sino que en realidad revelan verdades terribles, pero que al hacerlo, lejos de liberarnos con esas verdades nos aprisionan con mas fuerza porque son instrumento de una facción esos poderes ( porque no tenemos por qué pensar que son uno solo ni que están en un todo de acuerdo entre ellos ) que, a partir de nuestra intervención, han dado un paso mas hacia el éxito en su lucha permanente por dominar o someter al resto. Y si no podemos saber ni siquiera que lo que pensamos lo pensamos por nosotros mismos o porque los poderes nos condicionaron para que lo hagamos ¿ en qué se convierte nuestra vida ? Paralizados frente al genio maligno cartesiano y como Descartes, de lo único que podemos tener certeza es del hecho solipsista de que pensamos, no mas, pero a diferencia de Descartes, no tenemos en la manga un Dios de infinita bondad que pondrá coto al engaño permanente en el que nos hace caer el genio: estamos solos, y no podemos hacer nada. Solamente bajar la mirada, voltear la cabeza y seguir con nuestra vida, como si no hubiéramos escuchado ni visto nada de lo que nos decían: Como sucede con las carreras de caballos para un aficionado ignorante: da lo mismo si las carreras están arregladas o no, si no se sabe quién será el favorecido todo es puro azar, y no tenemos nada por qué preocuparnos porque nada podemos hacer para cambiar el ganador, salvo apostar y confiar en nuestra buena suerte, o retirarnos de la lucha y de la vida, que se ha tornado, a partir de esa nueva conciencia, insoportable. ¿ Y cómo no pensar si no será ese el efecto que se busca al difundir esas “verdades espantosas”, el de desalentarnos de una vez y para siempre de emprender cualquier tarea o pesquisa que supere las imprescindibles para llevar a cabo nuestras ocupaciones mas cotidianas e inmediatas ?
Pero felizmente, vemos como se ha puesto al descubierto la verdadera estructura del “pensamiento conspiracionista”, por llamarlo de alguna manera: se trata de un pensamiento circular, un pensamiento que una vez que se ha puesto a rodar jamás se detiene, un pensamiento que propone una regresión al infinito, una interminable vuelta de tuerca en el que cada capa develada esconde una mas profunda, sin llegar nunca a un final. Un pensamiento que es inútil y perjudicial para cualquier acción política concreta porque o bien inhibe y posterga hasta el infinito toda acción posible, o la precipita irrevocablemente o la desvía de un objetivo real, útil y concreto: el suicidio del bonzo, que se autoinmola de impotencia, o el suicidio del kamikaze, que se estrella intentando causar el mayor daño posible al enemigo sin medir las consecuencias de su acto, o Don Quijote rompiendo molinos pensando que son gigantes.
Puede pensarse en un estado, en un ideal de estado, que sea la encarnación de un poder sin un afuera posible, alfa y omega de todo acontecer social que tenga alguna trascendencia y en un mecanismo de autosustentación que lo preserve en cuyo ámbito cualquier intento de acción espontánea o novedosa tiene ante sí las limitadas posibilidades de ser asimilado, reprimido o ignorado. Asimilado si resulta potencialmente peligrosa para el poder a la vez que capaz de concitar el interés de sectores cuantitativamente o cualitativamente importantes de la población y convertirse así en un nuevo anaquel en el mercado. Reprimido si la ecuación costo/beneficio de su asimilación resulta inconveniente para el poder. Ignorado si no cumple con ninguna de las condiciones antedichas, pero que puede resultar potencialmente útil como catalizador y concentrador de elementos descontentos de la población, los que al reunirse alrededor de un punto ya identificado se tornarían visibles. Pensar que ese “estado” o “sistema” ( el nombre no es tan importante ) esté en las mentes o en las intenciones y deseos de los gobernantes no es ridículo, pero felizmente, al día de hoy, sigue siendo una fantasía.
Volvamos a 1984: un estado absoluto, magnificación pesadillesca del estalinismo, dedicado a la corrección del registro del pasado para conservar intacta su imposible infalibilidad, un estado que, desde que gobierna, ha producido solamente dos invenciones técnicas, una el “lápiz tinta” ( según mi traducción ) y la otra, la mas trascendente es la pantalla de televisión que es cámara a la vez, o sea que transmite imágenes hacia y de el espectador, por lo que éste ve lo que se le transmite ( como cualquier televidente ) pero es visto a la vez. Obviamente, lo que se transmite por esa televisión ayuda a mantener disciplinados y lo mas contentos y/o asustados posible a la masa de la población, pero no es ni la principal ni la única dimensión de control la que se realiza por ese medio, el control estatal requiere de un aparato policial que abarque todos los aspectos de la vida cotidiana, inclusive, y repito, ésto es lo mas horrible, aquellas actividades consideradas disidentes o abiertamente opuestas al régimen.
Cuando Marx escribe “un fantasma recorre Europa” para invitar a la unión de los proletarios del mundo ¿ acaso no era conciente de la magnitud de los poderes a los que se enfrentaba ? ¿ o era el recurso cínico y manipulador de actuar un optimismo inexistente para convocar a una lucha que se sabía perdida de antemano, por lo que exponer la verdad nadie sería capaz de levantarse y presentar batalla ?. Es claro que lo sabía, no en vano decía “contra este fantasma se han coaligado en santa jauría todos los poderes de la vieja Europa, el Papa y el Zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los policías alemanes”, también es claro que conocía de las debilidades estructurales del sistema que estaba en el poder, sus límites y sus alcances, y sabía también que era un producto humano y que como tal era finito y perecedero, que podía durar mas o menos, pero que su fin era tan necesario como lo había sido su nacimiento. Ellos tenían los acorazados, los bancos, las fábricas, las escuelas, las iglesias, los fusiles, el dinero, los cosacos y los proletarios su fuerza de trabajo y su conciencia de que sus cadenas eran cadenas. ¿ Es importante saber que el dueño de la fábrica de fusiles tiene acciones en el banco y que es a su vez primo segundo de la hermana del obispo, la que también enseña en la escuela a la que concurren los hijos del financista del armador de barcos ?
Sí y no. No en la medida en que se plantea que el enemigo de la clase obrera es la burguesía, o sea, plantear el conflicto principal de la sociedad en términos de lucha de clases. Sí en función de tomar determinaciones tácticas, o de detalle en el contexto general de la lucha de clases, pero siempre teniendo cuidado de que el detallado estudio del diseño las nervaduras de las hojas de los árboles en busca de un sentido oculto y secreto en ellas, un arcano que nos abrirá las puertas de una realidad oculta, y como tal, mas verdadera y fundamental que la que se presenta ante nuestros ojos día tras día no nos distraiga de la tarea fundamental y primaria a la que nos hemos abocado.
Y no casualmente, este tipo de afanes es el que propone lo mas banal del ocultismo de revista de peluquería ( que, como es sabido, solamente busca distraer el ocio de señores y señoras que no tienen nada mejor que hacer que esperar horas a que les corten el pelo ).
Llevando este planteo a la “caída” de las torres gemelas, ¿ donde es útil o pertinente centrar la discusión ? ¿ en la existencia o no de un comando suicida que estrelló los aviones en los edificios ? ¿ en la “ayuda” interna con la que supuestamente contaron para realizar su tarea ? ¿ en el hecho de que los edificios no podían caer por sí solos ni por el impacto de los aviones ni por el incendio provocado por el combustible de los mismos por lo que debieron ser minados con cargas de demolición ? ¿ en los resultados prácticos y concretos que se derivaron del espectáculo transmitido a todo el mundo de un par de aviones chocando contra sendos edificios en medio de Nueva York: o sea, virtual “carta blanca” para invadir terceros países y para imponer una legislación invasiva y represiva sobre su propia población ? Puede argüirse que las “teorías conspirativas” son un intento de racionalizar o al menos, de dar algún sentido a una realidad que es vivida pasivamente como incontrolable a la vez que caótica y confusa, pero lo menos que se puede pedir a un “intento de racionalización” es que tenga en cuenta cuestiones como la relación entre los costos de una acción y los beneficios que se derivan de la misma. En el caso del “auto/hetero atentado” ¿ era necesaria semejante operación ( pesando en términos de “auto atentado” producido por cargas de demolición ubicados en puntos claves de los edificios por personal capacitado, mas los aviones chocando en vivo y en directo contra los edificios, etc. ), teniendo en cuenta que para que una opinión pública como la de EEUU no era tan difícil ni tan costoso hacerle aceptar un par de pasos mas en la erosión de sus tan caras libertades, dado que, puestos a elegir entre “seguridad” y “libertad” se sabe cuál es la elección de la burguesía. Cuando se argumenta en favor del “autoatentado” que se derrumbó un edificio que contenía importantes documentos que debían ser destruidos ¿ no era mas económico usar una máquina destructora de documentos ? Pero mas allá de eso, de lo que no cabe duda es que la instrumentación del espectáculo de un par de aviones chocando contra edificios y estallando, se dió en el sentido de una pérdida de poder de la “ciudadanía” en favor de “el gobierno”, a la vez que se autorizaba, tácita o explícitamente, el avasallamiento de las soberanías nacionales de acuerdo a los intereses de Washington.
Y allí debería estar el centro de la cuestión: el resto es gastar tiempo y recursos en actividades mas cercanas al coleccionismo de merchandising de películas y/o series de ciencia ficción ( lo que incluye la compra de una enorme variedad de material, las discusiones – interminables - acerca de su legitimidad, de su origen, de su valor, la participación en foros de discusión en la materia, la concurrencia a convenciones y a ferias dedicadas al intercambio de información y de materiales – y al fomento del sentimiento de pertenencia a un grupo ) que al interés por conocer y cambiar la realidad.
No es casual la comparación: el coleccionismo es casi por definición una actividad infinita, más aún cuando se trata de coleccionar objetos cuya producción es incesante, por lo cuál jamás tendrán la colección completa, y no porque no pongan empeño en hacerlo, sino porque es por definición imposible.
El secreto, la mentira, el ocultamiento, la desinformación intencionada, son recursos usados desde siempre en todas las situaciones en las que haya disputas, competencia o intereses contrapuestos y saber algo que el rival no sabe es una ventaja, como lo sabe cualquiera que note que la mayor parte de los juegos de barajas que impliquen apuestas, las cartas están vueltas hacia el jugador de tal forma que el oponente no las vea. Pero de ahí no debe inferirse que existe en todas y cada una de las ocasiones en las que algo se desconozca o que no resulte inmediatamente transparente a la percepción o al pensamiento que se “esté cocinando algo” y que ese “algo” sea peligroso o dañino para nosotros.
Los paranoicos no son un faro colocado por la providencia para iluminar lo que para el común de los mortales ( de los normales ) sería descubierto demasiado tarde o nunca, sino que son personas que viven perseguidas y atormentadas por la idea de que todo, absolutamente todo lo que sucede en el mundo tiene un sentido y que ese sentido tiene algo que ver, personal y esencialmente, con ellos. De tanto tirar manotazos de ciego, seguramente alguno acertará: el problema es que no hay manera simple y certera para nosotros de determinar cuales aciertan y cuales no, por lo cual no resulta práctico ni recomendable adherir a las causas que buscan levantar los velos sobre verdades tan “evidentes” como la que sostiene que el planeta Tierra es hueco, o que las trombas marinas son en realidad redes arrojadas al mundo por extraterrestres que buscan “especímenes” terrícolas en nuestro planeta como los terrícolas los buscamos, con nuestras redes, en un charco, etc. todas estas ideas editadas en libros, difundidas, seguidas y defendidas por cientos de miles de personas que andan, al igual que nosotros, sueltos por ahí.
Puede parecer un tanto ridículo o extremista o ambas cosas, pero hay gente que sostiene seriamente que el Mayo francés fue el resultado de una conspiración de la C.I.A. para debilitar el liderazgo que De Gaulle estaba teniendo en Europa.
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